viernes, 20 de febrero de 2009

La Fortaleza Ilimitada V

Cuando subí a la plataforma, todos me preguntaron que había visto. Yo no quería decir nada pero no me escuchaban.

-Dejadla. Si no quiere contaroslo, no podéis obligarla.- Desde mi interior le di las gracias a Evelyn.- ¿Ya estás preparada para volver?
-Sí, aunque todavía no sé lo que tengo que hacer.
-Todo vendrá en su momento. Cuando toque hacer algo, lo harás. No debes preocuparte.
-Gracias, Evelyn. Si no os importa, me gustaría estar a solas. Hoy a sido un día muy largo y estoy cansada.
-Te llevaré hasta tu cuarto. Vamos, Elbereth.

Evelyn me cojió de la mano y me condujo hasta mi cuarto. Después me dejó sola. Estaba tan cansada que al apoyar mi cabeza en la almohada me quedé dormida. Tenía la mente abarrotada de ideas y sabía por experiencia que lo mejor era dormirme y pensarlo en frío por la mañana. Pero por la mañana bajé a desayunar tarde y no me dio tiempo de pensarlo mucho.

-¿Dormiste bien anoche? -Brian se estaba preparando un bol de cereales a mi lado.
-Sí, mejor de lo que pensaba.
-No tenías muy buena cara...
-Lo sé...
-¿Sabes? Hemos estado hablando... Como ya encontraste tus poderes, podríamos ir a Babylon City y llamar al dios, ¿no crees?
-¿Ya? ¿Tan pronto?
-Contra antes mejor, ¿no?
-Sí, pero es que no me siento preparada todavía...
-¡Nosotros estamos contigo! No tienes que preocuparte de nada.
-Bueno, si ya lo habési hablado...

Cogí mi bol y me senté en la mesa. Estuve pensando. Sólo tenía que dejarme llevar por mi instinto. Me costó mucho tragarme los cereales pero al final lo conseguí. Todos estaban esperando para salir.

Al salir me fijé en el cielo. Creo que sabía lo que pasaría. Estaba nublado. Nos pusimos en marcha hacia Babylon City. Si la Fortaleza Ilimitada era triste y miserable, Babylon City la superaba. Ni siquiera los gatos la visitaban. No había nadie en las calles y todas las tiendas tenían las rejas corridas, pero se notaba que los comerciantes se escondían dentro. Llegamos a una placita con una fuente rota en el centro.

Nos pusimos formando un círculo y gritaron el nombre del dios de Babylon City. Era un nombre muy complicado y muy largo y no recuerdo cómo era. Al rato, aparecieron unas lucecitas rojas muy pequeñas. Si las mirabas durante un buen rato, me dolía la cabeza, pero su baile hipnotizaba. Poco a poco, esas lucecitas se fueron juntando. Todos retrocedieron uno o dos pasos. La silueta de luces rojas tomaba forma y color humanos. El dios se materializó dentro del círculo.

Estaba de espaldas a mí. Tenía el pelo largo y de color pajizo. Poco a poco se fue girando mientras nos miraba de uno en uno, deteniéndose para observar sus caras. De vez en cuando, una sonrisa diabólica dibujaba su rostro. Cuando llegó a mó, se sorprendió.

-¡Tú! ¡Eres la hija pequeña de los Halliwell! Pero, tu hermana esta muerta...

Me sorprendí. Nadie, excepto Los Volts, sabía que mi hermana no estaba.

-¡¿Así que fuiste tu?!

No tardó en reaccionar, pero no pudo esquivar el golpe. Se deslizó hacia atras varios centrímetros y yo, paralizada, no me pude creer que hubiera hecho eso. ¿Tan fuerte era? Al parecer, los demás tampoco se lo esperaban, pero Evelyn fue la única que siguió igual que antes.

lunes, 16 de febrero de 2009

La Fortaleza Ilimitada IV

“Tus padres me acogieron cuando tú tenías dos años. Yo tenía tres. Tu hermana me encontró en un callejón y me llevó a tu casa. Tus padres me cuidaron como si fuera una hija más, incluso tú me aceptaste sin ningún problema. Pero desde que cumpliste los cinco años tus padres nos preparaban a tu hermana y a mí. Decían que nuestra felicidad no duraría mucho. Eres la elegida, la destinada al trono de la Fortaleza Ilimitada.”
-¿Cómo sabes eso?
-Una pitonisa se acercó un día a tu madre y le dijo que llevaba dentro a nuestra salvadora. Eres la única que puede ayudarnos.
-Pero si no tengo poderes ni nada.
-¿Me dejas continuar?
-Sí, claro. Lo siento.
“Un día, el guardián de Babylon City se presentó en casa. Nos dijo que el “Pecador” estaba de camino y que venía a por ti. Tus padres te dieron a tu hermana y salimos las dos por la puerta de atrás. Cuando estábamos fuera de la Fortaleza, escuchamos una explosión y una nube de humo negro ascendió cerca del sitio donde estaba tu casa. Al día siguiente fuimos por la mañana, y encontramos la casa quemada. Tus padres no estaban allí. Yo no podía seguir con tu hermana, tenía miedo de que no quisiera estar conmigo y me quedé aquí, con los amigos que teníamos antes del incidente y con mi tío que me adoptó más tarde. Desde entonces os he estado esperando a tu hermana y a ti, pero ya sé que tu hermana murió.”
-¿Puedes ver el futuro?
-Mas o menos.
-¿Y qué poderes tengo yo?
-Tú eres el apóstol de la Esperanza. Posees el poder de curar mediante la imposición de manos, pero no te puedes sanar a ti misma.
-¿Y eso qué significa?
-¿No lo ves? Toda tu familia está formada por apóstoles. Todos tenéis poderes de curación. Estáis destinados a reinar en la Fortaleza Ilimitada.
-¿Y cuándo estaré preparada para eso?
-Cuando encuentres tu poder. Para eso debes entrenarte.
-¿Dónde?
-En la sala de pruebas de Chris. Te pondremos el sitio adecuado. Pero el viaje tienes que hacerlo sola. Solo tú puedes encontrar tu poder.

Cuando dejó de explicar, se volvió y comenzó a caminar hacia la casa de nuevo. Cuando llegamos me llevó abajo, sin dar ninguna explicación a los demás, sólo llamó a Chris para poder encender la sala. Me metió en una habitación insonorizada, con paneles de metal. Ellos estaban en una plataforma totalmente aislada de mí, con un gran espejo para observarme. Me sentí ridícula. Pero entonces, los paneles se disolvieron y en su lugar empezó a formarse un valle vede, con algunos árboles para dar sombra y el sonido de una cascada de fondo, aunque no podía verla. Una voz salió de algún lado. “Ahora relájate.” Era la voz de Evelyn. “Tienes que concentrarte para encontrarlo.” Concentrarme. No era difícil. Lo difícil era no dormirse en aquel sitio. Pero me senté y me obligué a hacerlo.

Durante bastante tiempo estuve sentada, sin hacer nada, sin pensar en nada. Hasta que escuché el llanto de un niño. Al principio pensé que era parte de mi imaginación, porque allí no había nadie, estaba sola. Pero el llanto se volvió cada vez más intenso, hasta que se hizo doloroso seguir escuchándolo. Abrí los ojos y me encontré a un bebé en mis piernas. Un bebé blanquito, no tendría muchos meses de vida y sin embargo tenía una expresión adulta en la cara, como si toda su vida se hubiera detenido en su diminuto cuerpo de bebé. Al mismo tiempo me resultaba conocido, como un primo lejano. Reconocí algunos de mis rasgos en su cara. Una mujer joven vino hacia nosotros. No me veía. Se sentó en el suelo y cogió al bebé. Ni siquiera me miró.

“¿Por qué lloras?” Era mi voz. Yo era esa mujer joven y aquel bebé debía ser mío. Estaba viendo el futuro. “¿Por qué lloras? ¿Te duele algo? Dímelo. Puedo curarte.” Estaba tratando de calmar al bebé, pero no podía. Su llanto me dolía. Sin quererlo, extendí mis manos sobre su cuerpo. Entonces ella se percató de que estaba allí. De mis manos surgieron haces de luz doradas. El bebé dejó de llorar. Ahora sonreía. Cuando le miré también reconocí en aquella criatura a Brian. Entonces, todo se volvió borroso y me encontré de nuevo en la sala de pruebas.

jueves, 12 de febrero de 2009

Historia de Antonio

Antonio tiene dos hijas: Isabel , la mayor, y Julia, la pequeña. La tía se llama Paula que es hermana de Antonio y tiene un hijo que se llama Nicolás. Antonio es abogado de oficio, con mu buena fama y reputación en la ciudad, por lo que nunca le flatan clientes y su familia no pasa hambre. A los diez años, la madre, Julia conoce a un informático reputado y se casa con él, pero al divorciarse olvida la profesión de su antiguo marido, error que le sale verdaderamente caro, pues con ingeniosas artimañas consigue que el juez falle a su favor y le otorgue la custodia de las dos niñas, la casa y la mitad de los bienes materiales de su esposa. Con 16 años, las dos hermanas obtienen novio aunque con distinto método: Isabel va detrás de un chico poco recomendable llamado Alberto, pero él la ignora. En cambio Julia, rebautizada con el nombre de Gema tras el divorcio es objeto de una persecución amorosa por Jonatan, otro muchacho aún menos recomendable que el anterior. Antonio arremete contra los dos imponiéndoles una orden de alejamiento, hacia las dos chicas. A los dos meses, busca a sus hijas un novio, dándoles a estas la posibilidad de elegir cuál de las dos se lo queda. El chico, pijo, de pelo rubio y con ojos azules, es hijo de Pedro, amigo de la infancia del padre de las niñas, es muy solicitado en el barrio, y las dos hermanas luchan fuertemente por el derecho a salir con él, incluso ignorando si él quiere hacer lo mismo con alguna de las dos.

La Fortaleza Ilimitada III

-Ya hemos llegado.

Estábamos frente a una casa enorme. Tenía una puerta grande y de aspecto antiguo que tenía un pequeño porche. Había muchas ventanas con grandes cristaleras. La casa tenía dos pisos y un ático. Estaba pintada toda de blanco. Alrededor de la casa había un pequeño jardín cercado por una valla del mismo color que la casa, y en uno de los extremos habían plantado un cerezo que estaba floreciendo.

-Vamos, entra. Nadie te va a comer.
-Ya voy. Es que me ha sorprendido mucho… ¿Qué hace una casa tan bonita en un barrio tan pobre cómo este?
-Es que el tío Evelyn era el mercader más rico de la Fortaleza Ilimitada, pero desapareció un día y nadie sabe nada de él. Así que Evelyn aprovechó para usar su casa como un hogar para Los Volts.
-¿Los Volts?
-Un grupo formado por Cameron, que manipula los sueños; Cedric, que utiliza el mimetismo animal; Chris, que es un genio de los ordenadores e Internet; Danny, que lo único que hace son chistes malos, Evelyn que utiliza campos de fuerzas y borra la mente de las personas y yo.
-Vaya… Sois una especie de personas superdotadas…
-Bueno, yo no lo llamaría así. Más bien, somos diferentes a los demás.
-¿Y para qué se formaron Los Volts?
-Para proteger a los inocentes y hacer de la Fortaleza Ilimitada un lugar habitable.
-Oye…Perdona que te pregunte pero, ¿por qué no hemos entrado todavía?
-Es que no encuentro las llaves…

Cuando por fin encontró las llaves, me dejó pasar. Dentro había mucha claridad gracias a las ventanas, y aunque por fuera parecía una casa antigua, los muebles no era viejos. En el salón había un sofá bastante grande, en el que se sentaban tres chicos de mi misma edad.

-Elbereth, te presento. EL chico que va vestido con una camisa blanca y vaqueros es Cameron y aunque parezca que tiene nuestra edad es mayor que nosotros. El de en medio es Cedric, siempre lleva una cazadora gris, una camiseta negra y un pañuelo blanco en la frente. Chris, viste una sudadera marrón, unos pantalones grises y un pañuelo enorme que le cubre casi todo el pelo.
-Pero si el pañuelo le llega hasta las rodillas…
-Es que a mí me gustan así… -me dijo mientras me miraba con interés.
-Chicos, esta es Elbereth Halliwell.
-¿Halliwell? –todos se levantaron a la vez, al parecer bastantes sorprendidos.
-Hola… ¿Por qué todo el mundo me conoce y yo no conozco a nadie?
-Es que tus padres eran famosos en la Fortaleza Ilimitada. -Cameron hablaba con un poco de dejadez, como si no estuviera a gusto con su vida y se volvió a sentar.
-¿No me digas? ¿En serio?
-Sí. Bueno, al menos para nosotros. –Brian tenía la intención de contarme otra historia.- Tus padres ya estaban aquí antes de que nosotros formáramos los Volts. Conocimos a tu hermana y se hizo nuestra única amiga que no pertenecía al grupo. Nos presentó a tus padres y fue entonces cuando te conocimos. Pero un día, tus padres desaparecieron y tu hermana se marchó de vuestra casa contigo. Desde entonces no os hemos vuelto a ver.
-¿Estas diciendo que yo vivía aquí? No me lo creo… Pero si yo no recuerdo nada…
-Posiblemente tu hermana te borró la memoria.
-¿Qué? Pero si mi hermana no tenía poderes…
-Sí que los tenía. Igual que tus padres. Todos aquí somos diferentes, por eso se creo la Fortaleza Ilimitada, porque las demás personas nos tenían miedo y nos alejaron de ellos. –Chris cada vez se acercaba más.
-Pues yo no noto nada extraño.
-¿Y si tu hermana te los bloqueó? –Cedric se levantó de un salto y me agarró de los brazos.
-¿Bloquear? ¿No se supone que borraba los recuerdos?
-Hombre, borrar, borrar… Tampoco es lo que se llama borrar… Se puede decir que es más bien bloquear toda cosa que tenga algo relacionado con el cerebro. –Al parecer Cameron conocía bastante bien a mi hermana.
-Exacto. Y los poderes están muy relacionados con el cerebro. Por ejemplo, cuando estamos dormidos no podemos utilizar nuestros poderes porque no somos conscientes de ello. –Brian sabía muchas cosas. Eso me sorprendió mucho.
-Vaya… Entonces… ¿Qué poderes tengo yo?
-Ahora mismo… no los recuerdo muy bien. Creo que nosotros nunca los supimos.
-Bueno, eso a mí me da igual. Yo quiero saber porqué mis padres desaparecieron, porqué mataron a mi hermana y porqué decís que soy la última.
-A la primera pregunta no podemos contestarte. A la segunda tampoco. Pero la tercera sí. Eres la última elegida para conseguir la corona de Babylon City.
-¿La corona?
-Es el poder supremo. Quien lo tiene llega a ser el dios de toda la Fortaleza Ilimitada. Tus padres eran los antiguos dioses, pero un amigo de tu padre los traicionó y les quitó el trono. Luego no sabemos lo que pasó, pero creemos que intentaba mataros a todos para que no pudieseis reclamar el trono. Porque él no tiene el poder supremo.
-¿Y cómo sabéis cuál es ese poder?
-No se sabe… Pero si él fuese el dios de verdad, la Fortaleza Ilimitada no tendría nada que ver con esto.

De repente se abrió la puerta y al girarme vi a una chica, con mi edad, con el pelo cobrizo y largo, recogido en una cola alta y con los ojos marrones.

-Anda Evelyn… ¿Dónde estabas? –Brian se giró y la saludó.
-Estaba dando una vuelta. Me aburría esperándoos.

Así que ella era Evelyn, que podía borrar la mente y crear campos de fuerza. Al verla sentí que la conocía de antes, aunque era la primera vez que la veía.

-Elbereth… Buscas respuestas. –No lo preguntaba, lo afirmaba.
-Sí.
-Por eso has venido aquí.
-Sí.
-¿Quieres dar una vuelta? –La pregunta me sorprendió tanto como a los demás. –Te lo explicaré todo mientras caminamos.
-Vale.

Brian quiso venir con nosotras pero Evelyn le lanzó una mirada que le prevenía de que no lo hiciera. Me abrió la puerta y esperó a que pasara. Muy extrañada, pasé. Cerró la puerta suavemente y empezó a andar hacia un parque. La seguí. Durante un largo tiempo no hablamos, pero llegando al parque, se paró y se giró hacia mí.