miércoles, 8 de abril de 2009

Un día especial

Porque yo sabía que aquel día era diferente. Porque lo ví venir y no quise echarme atrás, porque quería que sucediera. Porque era mi cumpleaños.

Estaba en mi casa, celebrando una fiesta, ya que mis padres no estaban. Aprovecha las oportunidades, tonta. Y lo hice. Monté una fiesta. Invité a mis amigos y amigas, pero a él no le dije nada. A mitad de la fiesta, llaman a la puerta, y voy a abrir, un poco intrigada y asustada, no esperaba a nadie más. Y abrí la puerta y me sorprendí. Un oso de peluche estaba plantado en la puerta, con una corazón y una tarjeta. Cogí la tarjeta.

"¡Felicidades, guapa! Me acordé de tu cumpleaños. Para que digas después. Este es tu regalo. ¿Te gusta? ¿Por qué no esperas y me lo dices a la cara?"

Me quedé un poco pillada, en el pasillo no había nadie más. Se apagaron las luces. Vaya, hombre, que coordinación. Fui a encenderlas cerca de la puerta del ascensor. Alguien me tapó los ojos. Grité y em taparon la boca. Oí cerrarse la puerta de mi casa.

"¡Me están secuestrando! ¡Socorro, que alguien suba por el ascensor!"

Una voz me dijo al oído:

-Tranquila, que soy yo.

Destaparon mis ojos. Me costó un poco acostumbrarme a la oscuridad. Cuando veía mas o menos bien, me giré. Y a quien me encontré.

-Podrías haberte ahorrado ese susto. Pensé que me estaban secuestrando.
-¿Por qué susurras?
-¿Te das cuenta de que al lado hay una fiesta y la que cumple años no está? Si hablo normal, se asomarán.
-Que se asomen.
-Claro, como a tí no te conocen...
-Que más da...
-Espera que voy corriendo...
-Oye. Diles que se vayan y entro yo.
-Si, claro. "Oye que aquí hay una persona que quiere entrar, así que todos fuera". ¿Pero que te crees?
-Al menos me darás un trozo de tarta...
-Si al señorito no le importa que le vean...
-Bueno. Pero que conste que lo hago por tí.

Pasé, delante de él, y llamé al timbre. Mi amiga abrió y pude ver su cara de sorpresa.

-¿Quién es...?
-No preguntes. Pasa.

Entró y cerré la puerta. Iba a ser un cumpleaños especial.