
Ya entonces comprendía que lo nuestro no duraría mucho. Cuando lo veía, me resultaba increíble saber que me quería. Tenía una cara blanca, sus ojos azul-hielo impresionaban al que lo veía, y sus labios morados de frío siempre me asustaban. A pesar de todo, yo le amaba. Le quería tanto que me hacía daño a mi misma. Muchas veces, antes incluso de soñar con eso, intenté hacerle daño, para que no me quisiera y así poder irme en paz. Pero él, con su amabilidad y su amor, siempre me perdonaba y yo terminaba llorando en su hombro. Nunca le confesaba mi destino, pero creo que mis ojos lo delataban. En último día que pasaría con él, me pidió perdón. Al principio me quedé muy confusa y le pregunté por qué. Entonces, para mi sorpresa, las palabras que siempre había temido escuchar, salieron de su boca como si fueran un calmante para lo que me esperaba. Me dijo que él siempre me había querido y que había soñado con lo mismo que yo. Pensó en dejarme, para no sufrir, pero decidió que estaría conmigo hasta el final. Nunca imaginó que me podría hacer daño, y que no le importó en su momento, aunque ahora comprendía todo lo que yo había sufrido. Yo le contesté que no, que la culpa era mía, que si lo quería de verdad, nunca hubiera dejado que sucediera esto. En auqel momento, las campanas de la iglesia del pueblo sonaron. Doce en total, doce agudas notas que marcaban el final de mi existencia como persona. Lentamente, me giré hacia la carretera central, intentando no mirare a los ojos para que no supiera que estaba llorando. Ahora me arrepentía de mi decisión, pero no había vuelta atrás. El me cogió del brazo y, tirando de mí para atrás, me besó por última vez. Le miré atónita y salí corriendo hacia la iglesia.
El chirrido de las puertas al abrirse, le alertó. No hizo falta que se volviera, pues sabía que iría. Allí estaba, delante de todas esas velas blancas, con su pelo corto y negro como la seda, y sus ojos rojos, ensangrentados debido a los años de experiencia. Sabía que en segundos, todo se volvería negro, y cuando me despertara él estaría ahí, esperando a que aprendiera y así poder alimentarme sola. De repente, lo noté detrás de mí, apartándome el pelo y posando sus labios fríos sobre mi cuello. Antes de transformarme, me prometí a mí misma que nunca le dañaría. A él no…
El chirrido de las puertas al abrirse, le alertó. No hizo falta que se volviera, pues sabía que iría. Allí estaba, delante de todas esas velas blancas, con su pelo corto y negro como la seda, y sus ojos rojos, ensangrentados debido a los años de experiencia. Sabía que en segundos, todo se volvería negro, y cuando me despertara él estaría ahí, esperando a que aprendiera y así poder alimentarme sola. De repente, lo noté detrás de mí, apartándome el pelo y posando sus labios fríos sobre mi cuello. Antes de transformarme, me prometí a mí misma que nunca le dañaría. A él no…

5 comentarios:
Me encanta tu historia es la monda!! jajaja y encima de vampiros k me encantan :P Sigue asi se te da tela de bn!!
Tu amigilla k te xere (como amigiglla k eres).....
GemUuUuXy!!
gracias, aunke a mi no me hase mucha geacia... no se siento que le falta algo...
pero aun asi lo e colgao a ver si alguien de fuera se mete y lo lee. jajaja XD
k malilla... muxas gracias por comentar
tu amiga k tambien te kiere
LauRa!! ^_^
olaaaa q xula la imgen!! me encanta!!
grasias cristina
sta mu bn!!!ma gustao y tienes talento,kmo tos los k somos d letras...(k es broma XDXD)lo unico las faltas d ortografia,pro na mas
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