jueves, 11 de diciembre de 2008

La Fortaleza Ilimitada

Todo empezó aquella tarde lluviosa de primavera.

Por la mañana fui de compras con mi hermana mayor, Aerith. Mis padres habían muerto cuando tenía cinco años y no les recordaba. Mi hermana Aerith era todo lo contrario a mí, tanto en el físico como en el carácter. Aerith era rubia, con el pelo corto y los ojos azules. Era mu nervios y no podía estar quieta mas de cinco minutos seguidos. En cambio, yo era morena, con el pelo largo y los ojos verdes. Yo era muy tranquila. Éramos la noche y el día, el ying y el yang. Lo uqe le faltaba a una, lo tenía la otra.

Estábamos en el coche y mi herman bajó para saludar a una amiga que trabajaba en un bar. al parecer algo no fue bien dentro del establecimiento, ya que mi hermana salió con un brillo de miedo y enfado en los ojos. Justo cuendo estaba bajando la acera, un hombre joven salió del bar, sacó una pistola y disparó a mi hermana. Al principio me quedé petrificada, pero después reaccioné y bajé de un salto a la acera.

-¡Aerith! Aerith, no te preocupes, ya estoy aquí.
-Elbereth...
-¿Sí? No pasa nada, te llevaré al hospital y te pondrás bien.
-No, Elbereth...
-¿Cómo?
-Elbereth escúchame bien. me voy a morir. pero quiero que, en cuanto me vaya, salgas corriendo. quiero que vayas a la Fortaleza Ilimitada.
-¿Qué?
-Prométeme que irás. Busca a Evelyn.
-¿Evelyn?
-Sí, y dile que sólo queda una.
-¿Una? ¿De qué me estás hablando Aerith?
-Prométemelo...
-¡Aerith! ¡No, Aerith! ¡Sigue respirando! ¡Aerith!

No me fui. Me quedé allí, junto a ella hasta que llegó la policía. Ellos me llevarona casa. Era tarde, pero no tenía hambre. Empezaba a llover y recordé la promesa que Aerith quería que cumpliese. Aquella noche no dormí. Cuando me desperté, volví a recordar la promesa. Así que cogí una cazadora negra, las laves de casa y me fui en busca de esa Fortaleza Ilimitada. sabía por mi hermana que estaba en la parte este y que debía tener cuidado, porque era la peor parte de la ciudad.

Empecé a caminar, siempre pensando en mis cosas y cuando quise darme cuenta ya había llegado. La Fortaleza Ilimitada era un barrio en los que los niños huérfanos y los jóvenes que no tenían casa visitaban frecuentemente, niños que robaban para poder sobrevivir. En el centro de ese barrio, se alzaba un conjunto de edificios enormes y altísimos, conocidos como Babylon City.

Me paseaba por la pequeña ciudad que se abría a mis ojos con miedo a los muchachos demacrados y con ojeras que se escondían en los oscuros callejones sin salida. Por un momento pensé en darme la vuelta y echar a correr, olvidar todo lo que había visto aquú y romper la promesa que le hice a Aerith. Pero entonces recordé su sonrisa y sus palabras llegaron a mi mente. "Nunca debes rendirte, Elbereth. Siempre hay una lucecita en la oscuridad en la que te encuentres, por muy pequeña que sea." Aerith... Todavía no podía creer que nunca más volvería a verla paseando por el pasillo, llamándome por las mañanas con su pijama rosa y arrastrando sus zapatillas, porque llegaba tarde al instituto. Ya nunca me llevaría en su coche descapotable rojo. Estaba sola.

-¿Se puede saber qué hace una chica guapa como tú en un sitio como éste?

Me volví sobresaltada, preparada para correr, esperando ver a uno de esos chicos de los callejones. Pero me quedé sorprendida, ay que no fue eso lo que me encontré. Tenía detrás a un chico rubio, con el pelo de punta peinado hacia atrás, y unos ojos enormes de color miel mirándome. Me vi reflejada en ellos.

1 comentario:

Niobide dijo...

Me encanta la historia, esta chulísima y espero que la sigas eh?? k estoy deseando leer la segunda parte xD
Muxos besotes
Nunca cambies.
Y pásate x mi blog k he escrito algo nuevo ok?? luego me dices si te gusta. Ah! y muchas gracias por el comentario que dejastes ^^ me escantó. Me alegra k hayas entrado en la historia y k te hayas enganchado.
MUCHOS BESOS
NiiO